domingo, 29 de marzo de 2009

Cómo transformarse en un curador-mamushka


La mecánica de realizar curadurías puede ser de lo más alienante.
Un aburrimiento total. ¿O acaso el mundo curatorial no está lleno de burócratas?
Es un punto álgido. Max Cachimba, curador de la exhibición que hoy nos convoca, titulada Dinámicas Lunares y que acaba de inaugurar en el Parque de España de Rosario lo sabe bien. Hace unos días me decía: “Con esto de planear una muestra me paso los días ocupado con pequeños trámites”.
Es el “momento institucional” de cualquier exposición.
[Cliquear sobre las imágenes para agrandar]


Conociendo el síntoma, busco los atajos. Siempre. Aunque en su paradoja suelan ser atajos que llevan más tiempo. No importa. ¿No nos olvidamos demasiado rápido que una curaduría es proponer formas? ¿Formas de formas?
Gargantúa y Pantagruel: si 2007 fue el año de Un mundo de tentaciones, una propuesta (para los museos Castagnino/Macro) con muchas, pero muchas obras, ahora llegó el momento de una selección en escala liliputense.
Mi primera curaduría de bolsillo (a su vez, una curaduría dentro de una curaduría).
Tantas gracias a Michele Siquot y su encantador proyecto BOA.