lunes 29 de noviembre de 2010

El diario del zapping (extended version)

Rafael Cippolini permaneció diez horas ante una pantalla saltando entre canales en busca de “los principios axiales del ecosistema televisivo”. Aquí, los apuntes de una maratón que recorre los géneros de moda: el chisme, El concurso de baile y la TV autorreferencial.

Publicado el sábado en Ñ

Versión total


La tentación fue tan grande como bizarra: esbozar algunos de los principios axiales del ecosistema televisivo argentino hoy. Ante todo, porque la propuesta en sí era una trampa: someterme a diez ininterrumpidas horas de programación de la aún denominada pantalla chica no fue nada distinto, es fácil deducirlo, a una sobredosis. Cuenta una leyenda, seguramente falsa, que S. Ignaty Witkiewicz rescribía absolutamente drogado cada uno de los apuntes de campo de Bronislaw Malinowski, padre de la antropología moderna, para quien trabajaba como secretario. Claro, en su caso no era la droga el objeto de observación. Durante 600 minutos consecutivos dejé entrar en mi cuerpo a uno de los más poderosos aliens mediáticos: esto sucedió entre las 15 horas del martes 16 de noviembre y la una de la mañana del miércoles 17. Esta es la crónica de esa inmersión abusiva.

Son las 15:05 hs. América TV. Santiago del Moro, conductor de Infama, se relame: Roberto Pettinato demolió en twitter a Susana Giménez. ¡Escándalo! ¿La causa? El reportaje de la diva a Edward Niño Hernández, el enano colombiano de 24 años, 70 centímetros de alto y 11 kilos que acaba de ingresar al libro Guinness de los récords como el hombre más pequeño del mundo (dos centímetros menos que Nelson de la Rosa, el fallecido Hombre-Rata dominicano que también visitó oportunamente a la prima donna. Interrogado por un notero, el saxofonista defiende la autonomía de cada medio: “no me gusta mezclar lo que escribo en internet o en una revista con lo que hago en la televisión.” Toda una declaración de sana esquizofrenia digital del director de la revista La Mano. “Por otra parte, no la ataqué. Sólo me limité a escribir todo lo que se decía en esa entrevista. Una friketeada total. La miraba y me decía: “se está riendo de ese chico”. Creo que Susana se está riendo de todos nosotros. ¿Qué pasa si mañana trae a un tipo con 32 dedos? Además, si quiere presentar a gente pequeña, que lleve a Cristian Castro”. Pettinato está fuera del estudio (de hecho lo entrevistan en la calle), pero sigue en la pantalla.
Comienzo a tomar nota: la televisión argentina se define en la constante modelación ya no de la condición humana, como quería André Malraux, sino más específicamente de la condición freak. Sometidos a su influencia, todos somos divinos freaks.


Una voz en off anuncia que están llegando al programa Zulma Lobato y Marcelo Polino. Apenas pasaron unos minutos desde que encendí el aparato y la autorreferencialidad es aplastante: como sucedía con las estéticas de la modernidad, el objeto de la televisión es la televisión misma, a partir del incesante monitoreo de su casting. Lo que sigue modificándose, advierto, son los modos de acceso a su staff. Zapping.

15:09 hs. Crónica TV. El locutor conversa con una especialista en el tema propuesto: “Cómo proteger a los menores en internet”. Se trata de un mini-curso de defensa personal -para entornos software-: la inseguridad también azota la virtualidad. ¿Ud. tiene idea qué está haciendo su hijo frente a un monitor? Contrariamente a las elecciones de Pettinato, la televisión aconseja sobre los usos de la web. Los chats también son peligrosos. Pienso inmediatamente en la célebre viñeta de Peter Steiner en el New Yorker: un perro navegando en la red le comenta a otro perro “en internet nadie sabe que sos un perro”. ¿Sabe Ud. que su hijo está mirando televisión? Continúa la especialista: “debemos formar ciudadanos digitales”. Los chicos “que nacieron con un mouse en la mano” tienen otra percepción de lo público y lo privado.
Interrumpe la tanda. Se trata del avance de un programa titulado Presos en acción contra la policía.

15:30 hs. Canal (a). Ciudad Natal. Documental biográfico dedicado a Oliverio Girondo. Su sobrina Susana Lange sostiene que le disgustaba que lo denominaran bohemio. “En realidad era un noctámbulo”, aclara. Delfina Muschietti, poeta y ensayista, subraya el explícito erotismo de su poesía (“se huelen, se sienten, se acercan”) y el múltiple escándalo de su libro Espantapájaros, de 1932, subtitulado “al alcance de todos”. Según Muschietti, Oliverio introduce la noción de mercado en la literatura argentina. Me pregunto si fue pionero en intuir las masivas estrategias del pop. ¿Arqueología de freaks? Oliverio fue un deforme, en una época en la cual lo público y lo privado adquirían otros formatos.


15:59 hs. Canal 13. Veo Este es el show. Pedro Alfonso, productor de Ideas del Sur conocido como Peter, aparece en una pantalla con su novia Paula Chávez. En estudio, Denise Dumas y José María Listorti reciben a parte de la primera plana del canal: Marcelo Tinelli, Pablo Codevilla y Adrián Suar (por teléfono). Peter les dispara “Quiero actuar en La Malparida”. Cuando a quemarropa le preguntan si prefiere el escenario o el escritorio, el muchacho de José Mármol sin dudarlo responde: “las dos cosas, igual que Suar”. Si este último primero fue reconocido como actor y luego como productor, Peter invierte la carga: primero productor, luego mediático y ahora ¿quién lo dice? actor. ¿Fort y Peter en plan doppelgänger televisivo de Tinelli y Suar? Tinelli promociona Soñando por bailar 2011. Esta vez, la trayectoria no cuenta: una avalancha de nuevos Peters tendrán sus warholianos 15 minutos de fama. Es más, Peter también declara que quiere bailar en el ciclo.

16:22 hs. Canal 7. Estudio País. Juan Alberto Badía y Mabi Weiss conversan con un practicante de quadrugby, deporte paralímpico que se juega en canchas de básquet y silla de ruedas. Lo políticamente correcto también tiene su lugar en la tele. Viene la tanda.

16:27 hs. América TV. Adelanto: se casa el príncipe William, hijo de la multimediática princesa Lady Di. Informe: obesidad infantil, la nueva epidemia. La lucha contra el sobrepeso gana en rating.

16:48 hs. Canal 7, nuevamente. En Estudio país Rodrigo De la Serna presenta fragmentos del trailer de Revolución, película de acción (sic) en la que representa a José de San Martín. Aparece Ricardo Fort autointerpretándose en una publicidad de créditos: ineludible. Juego de preguntas y respuestas en la que triunfa un peluquero recordando a René Houseman. ¿Cuánta información absorbemos por minuto?


17:01 hs. Canal 9. ¡Escándalo! Viviana Canosa entrevista a la vedette Paola Miranda que acaba de alejarse de la obra Bravísima, cuya figura central es Carmen Barbieri (¿quién dijo que la televisión es endogámica? ¡la gran familia Tinelli siempre ubicua!). Silvia Süller luce vincha y rulos y denuncia casting sábana en un escándalo que comenzó en Facebook (¿de qué modo los medios se continúan unos en otros?). Según se dice, la cara de la televisión argentina alguna vez fue Pinky. Hoy es Ricardo Fort (cada época sintetiza sus valores). Süller es una ametralladora de pistas sobre Germán, presunto amor secreto del Willy Wonka criollo. ¿Qué oculta el tatuaje con forma de escorpión en sus pectorales? ¿Qué papel juega en todo esto Nilda, empleada histórica de Tita Soldán? No hay espectador que no se sienta Perry Mason.

17:40 hs. Canal Encuentro. Biopic sobre Charlotte Brontë. Una historia devastadora: cuatro muy jóvenes hermanos vencidos por la tuberculosis (entre ellos la célebre Emily), a quienes apenas sobrevive unos años. Fallece un mes antes de cumplir los 39. La televisión es una enciclopedia de biografías trágicas. Incluso Los Simpson.

17:57 hs. Telefé. En el aire la familia creada por Matt Groening. Ante la presencia de un tal Javier (homosexual con un physique du rol que recuerda a John Waters), Homero teme por las inclinaciones sexuales de Barth, a quien somete a distintas pruebas de virilidad. ¿Qué haría Homero en Cuestión de peso? ¿De qué manera se mide el ranking de dramas?


18:01 hs. Canal 13. Lo cierto es que Homero Simpson no es uno de los participantes, pero Claribel Medina entrevista a Nazarena Vélez, que engordó 30 kilos luego de ser madre. “Cuanto más flaca, más trabajo tengo”, afirma. Para un artista el trabajo no resulta directamente proporcional a la presencia mediática. Pienso en Britney Spears en sus períodos más darkies.

18:13 hs. Regreso a Telefé justo en el momento en el que Barth escucha una frase definitiva de boca de su padre: “mañana serás un Stallone cualquiera”. Concluye el capítulo y a las 18:25 hs y la pantalla es tomada por Marley, Osvaldo Principi y un psicótico presuntamente ficcional denominado Atilio (3.2,1 a ganar!). El ciclo está finalizando. Quizá por eso literalmente abandonan el set de filmación –dejando a un participante en suspenso- para darse una vuelta por los decorados del programa venidero: la casa de Gran Hermano 2011, que en esta oportunidad realizarán la pre-selección por internet. Cerca de la pileta se encuentran con Mariano Peluffo con quien recorren las instalaciones. Más vidas para ser observadas. Hubo una época en la cual la vida privada de una figura televisiva era sólo un valor agregado a su carrera profesional (Radiolandia hizo de este plus un imperio). El modelo Fort es exactamente su reverso.

18:58 hs. Canal Volver. La máquina del tiempo nos trae Una familia especial (como la tuya). Llego justo para escucharle a Luis Brandoni decirle a un extraterrestre Mario Pasik: “le tocás un solo pelo a mi hijo y se arma una guerra interplanetaria”. Mariano Martínez y Mike Amigorena interpretan a dos aliens que compiten al ping-pong utilizando sus poderes galácticos en un club de barrio contra una delegación china. El entrenador asiático exige un control anti-doping. ¿Ciencia-ficción costumbrista?


19:34 hs. Canal 9. Telenueve 2º edición. Titular 1: Los tecno-mecheros roban una notebook. Una vez más televisión dentro de la televisión: los malhechores son descubiertos por una cámara de seguridad. Titular 2: El bypass en la mujer por stress laboral. Titular 3: La adicción compulsiva a los mensajes de texto. Me quedo alucinado con la patología del hipertextismo. Pensar que hubo una época en la que se insistía en que la cultura escrita iba a claudicar frente a la audiovisual. Hace rato que escribimos masivamente en pantallas. De todos modos, el influjo de la televisión resulta tan grande que los espectadores la quieren hasta en sus celulares. Titular 4: El riesgo de la comida en la calle. Titular 5: Festejaban en el Trencito de la Alegría y un adolescente de accidentó. Terminó en el Otamendi. Titular 6: En un parque de Los Ángeles, un gato atacó a unos cocodrilos. En los siglos XVI y XVII florecieron en Europa los gabinetes de curiosidades. La televisión tiene una extensa arqueología.

20:01 hs. Canal Encuentro. Escucho al historiador Horacio Tarcus referirse a Salvadora Medina Onrubia, célebre militante anarquista, eximia cuentista, mujer de Natalio Botana y abuela de Copi. El diálogo forma parte de otro documental biográfico (el tercero de la jornada). Por alguna razón narrativa, los canales culturales proyectan un estado contemplativo similar al del libro sin abandonar la dinámica visual de la tele.


20:15 hs. América TV. RSM. El exprimido de los medios. Mariana Fabbiani le dice a Humberto Tortonese: “Soy una muy buena catadora de chipá. No te olvides que mi familia es correntina”. Inmediatamente después se desata en toda su furia el efecto kundalini: vuelvo a ver el reportaje a Peter en Este es el show. Es una maravilla: un programa sobre la televisión que repite lo ocurrido en otro programa sobre la televisión que se emitió apenas unas horas antes. Remixes de remixes de remixes. Viralidad sin control. Hasta hace algunos años, las audiciones que tematizaban los contenidos televisivos reconocían una suerte de jerarquía orbital: se presentaban como satélites de los programas centrales. Hoy, los programas supuestamente periféricos proporcionan contenidos al central en una continua circulación de nombres. No sorprende que sea Fort quien lleve al extremo esta lógica: autoexpulsado de ShowMach, su ubicuidad estalló. Todos los canales y todos los horarios son suyos. Como en las horas de vuelo: cuanto más tiempo estés en el aire, mayor será el efecto. Su vida mediática se dirige directo a nuestros inconscientes.

21:14 hs. Telefé Noticias. Entre las 17:00 y 17:30 hs, Vanesa, una niña de 3 años, cayó por un pozo de 23 metros de profundidad y 30 centímetros de diámetro en Florencio Varela. Mientras un equipo de bomberos hace lo imposible por rescatarla y cabales como Crónica TV siguen en directo cada alternativa de rescate, en el estadio River Plate se juega en superclásico que Canal 7 transmite en directo. Todo el glamour trash de la televisión queda postergado por la urgencia de estos dos disímiles acontecimientos.


21: 30 hs. Canal (a). En una edición sobre la anatomía de los clásicos, el historiador Sergio Vaggio señala las diferencias con toda actitud conservadora. A propósito ¿el canal Volver es clásico o vintage?

21:43 hs. Canal 13. La Malparida. Renata Medina (Juana Viale) contrata a un malviviente para que sabotee los frenos hidráulicos de su marido Lorenzo Uribe (Raúl Taibo) de quien planea vengarse. Lautaro (Gonzalo Heredia), hijo de este último y amante de la primera, encuentra las pruebas necesarias para hundir a su tío, conocido como El Almirante (Gabriel Corrado), hermano de su padre, también amante de su madrastra, pérfida heroína que asesinó, entre otros, a la ex mujer de su marido. Las tragedias griegas parecen una leve fábula lineal comparadas por la cantidad de cruces pasionales ocurridos por estos pocos personajes. Si en la era web los repartos entre ficción y realidad (Marc Augé dixit) cada día se vuelven más lábiles, el sentido narrativo de las novelas televisivas se extrema progresivamente hasta un grado alucinante de verosimilitud. Si la realidad parece ficticia, imagínense hasta dónde debe sobrextenderse la ficción.

22:28 hs. Utilísima Satelital. Casas de familia. Transcurridas ocho horas y media sin moverme de enfrente de la pantalla, mi cerebro flota hace rato por algún sitio desconocido que paradójicamente se parece a éste. Veo al arquitecto y conductor Carlos María Dibar pasearse por una cada contemporánea de inspiración étnica y no sé por qué pienso en el planeta Heliconia de Brian Aldiss. Veo en uno de los ambientes una pareja de esculturas egipcias y de inmediato linkeo mentalmente el nombre de Von Däniken. Algo raro sigue pasándole a mi cabeza.


22:40 hs. Telefé. Caín y Abel. Por lo visto, estamos en temporada de dramas con dinámicas de narrativa policial. Otro drama dark en el cual Agustín Vedia (Joaquín Furriel) se enamora de Leonora (Julieta Cardinali), quien en este capítulo ayuda a Consuelo (Virginia Lago) a descubrir la clave de un pendrive en el cual su marido Eugenio Vedia (Luis Brandoni) guarda información confidencial deseada por su otro hijo, Simón (Fabián Vena) que intenta destruirlo con ayuda de Valentina (Vanesa González). Seguramente no existe nada más intenso y atractivo que las pasiones familiares. Todos quisimos ver a los Campanelli en versión psycho-killer. Los productores parecen auscultar mejor que nadie nuestros deseos.

23:05 hs. Canal (a) Cuatro sillas. Diego Capusotto íntimo en el set. Un artista que confiesa a Luis Majul que Pomelo no es, definitivamente, uno de sus personajes favoritos. Que prefiere a Luis Almirante Brown por su expansiva dimensión spinettiana. Que no disfrutó de la secundaria pero sí de la primaria. Que en su vida Racing, peronismo, rock, whisky y amigos resultan definitivos aunque jamás sagrados. Que el humor es deformación de lo que uno ya conoce. Puede ser un perfecto apotegma para definir el estado de la televisión: la deformación como sistema de conocimiento.

23:25 hs. Canal 13. ShowMatch. Como siempre, otro encendido entrelazado de discusiones de discusiones de discusiones. Por cada minuto de baile, diez de histriónico debate. Los roles de enojo y defensa se intercambian sin descanso y las agresiones llegan, otra vez, un poco más lejos. No importa tanto la razón como el acting. Desde la tribuna, Nelson de Zaire defiende a Coky y Reina Reech contraataca. Perfecta introducción para el baile aeróbico de Matías Alé. El público espera ansioso la próxima trifulca.


23:32 hs. América TV. Animales sueltos. Titular: Se fue Borghi sin hablar. Lo que sigue son extensísimos minutos de la imagen de estacionamiento del hotel donde están reunidos los dirigentes de Boca tras la derrota con River. La voz en off de Alejandro Fantino dinamiza un estacionamiento en el que no sucede absolutamente nada. Y nada es nada de nada.

23:44 hs. Canal 13. ShowMatch. Momento de evaluación. Aníbal Pachano se regocija mientras advierte que Marcelo Polino lo desplaza en su papel de villano del puntaje. Ingresa en escena Jenni, una de las participantes de Cuestión de peso. Es lo fabuloso del ecosistema: las migraciones de staff, es casting ambulante. Programación, hoy por hoy, ante nada rima con deambulación.

00:01 hs. América TV. Titular: Florencio Varela. Rescataron a la nena sana y salva después de siete horas de trabajo. Felicidad general. El gobernador Scioli sonríe a cámara: “la desesperación quedó atrás”. Caigo en cuenta que, cuando la pequeña Vanesa cayó al pozo, ya habían transcurrido para mí dos horas o dos horas y media ante el televisor.


00:11 hs. Telefé. Clase turista. Ciudad del día: Praga. Se suceden visitas a la casa de Franz Kafka, al Museo del Sexo y a la calle más angosta del mundo. Tan angosta que, antes de transitarla hay que pulsar un botón por si alguien viene de frente y hay peligro de embiste. Poco tarda para que comience Telefé Noticias. El doctor López Rosetti pasa revista a las dificultades y desafíos de los rescatistas de Florencio Varela. Enseguida es el turno de Marcelo Tucci, Jefe de Bomberos. Vértigo. Diario de Medianoche. Flash de noticias: Casamiento del Jefe de Gobierno Mauricio Macri con Juliana Awada. El triunfo de River (1 a 0). Apresaron al Dr. Viagra (traficante de medicamentos truchos). Una nueva víctima de la mafia china en Adrogué. En Villa Ortúzar incendiaron a un presunto violador. Explota un departamento en Belgrano. Los listados que provoca la tele son inmejorables. Me distraigo unos segundos y no entiendo a título de qué (¿el casamiento de Macri?), la pantalla reproduce un desopilante video tomado de Youtube: vemos el momento en que un tal Andrew Engstrom, en su rol de novio frente al párroco, observa entre risueño y azorado cómo su futura esposa Melissa (de impecable blanco), se destornilla de risa luego de la tradicional pregunta “¿tomas por esposa a tu amada?”. Luego de estupor inicial, no puedo sino decirme, parafraseando a Pettinato: “creo que la televisión argentina se está riendo de todos nosotros”.

miércoles 24 de noviembre de 2010

Reinvención Avatar

Torino: Son formas (o mejor estados) de conexión, de interacción. Dinámicas y estéticas simultáneamente. No es lo mismo conectarnos en “estado Skype” que en “estado Second Life”. Otras formas y sensibilidades se ponen en juego.

Napoleón: Hay diferencias definitivas. Es muy distinto si te conozco de este lado de la pantalla y luego nos encontramos en el metaverso. Si nuestro modo de relacionarnos es únicamente Second Life, las cosas son realmente muy distintas.

T.: ¿Por esto regresaste a Second Life? ¿Extrañabas el contacto propio del metaverso?

N.: Sí. Echaba de menos mi estado avatar. Ciertas particularidades de mi estado avatar. El avatar existe para otros avatares: finalmente es una máscara que no esconde, sino que pone en escena lo que somos, de otro modo. El uso que hacemos de esas máscaras difiere mucho. No todos transitamos nuestro estado avatar del mismo modo. Para nada.

T.: Me decías que te habías habituado a cierto tipo de interacción.

N.: Creo que es eso. Lo que llamamos “juego”, que no es más que las diferencias de interacción que un entorno 3D presenta con respecto a la no-digitalidad. Para mi es esencial sentir una fuerte conexión con estilos de estar en el metaverso que experimente como cercanos con el mío.

T.: ¿Es parte de la experiencia? Quiero decir: ¿aprendemos a estar en Second Life cuanto mas tiempo pasamos en el software? Te pregunto esto porque estoy convencido que los usos del Metaverso, nuestros modos de habitarlo, poco tienen que ver con una experiencia intrínseca, por horas de navegación. Al revés, creo que el estilo viene determinado por nuestras formas de imaginar y fantasear.

N.: Ni mas ni menos. En mi regreso soy absolutamente enfático. Sólo me interesa linkear con fantasías cercanas a la mía. Sí, definitivamente estar en Second Life es una forma de juego, en tanto, como te decía, me seduce que las reglas sean otras.

T.: ¿Buscás una suerte de equilibrio entre RL y SL?

N.: Es exactamente lo mismo que cuando éramos niños y jugábamos a los piratas, a los astronautas, a los vaqueros o a lo que fuera: seguíamos estando en el mundo real, pero de otro modo. No dejábamos de ser nosotros mismos, de hecho no perdíamos conciencia de nuestro entorno, pero relajábamos en relación a las imposiciones del medio.

T.: ¿Reinvención de las reglas?

N.: La reinvención de las reglas como el más intenso diálogo con el otro. Un modo alucinante de estar junto a quien queremos.

Las imágenes de este posteo son de Nur_Moo

martes 16 de noviembre de 2010

Posiciones

Conozco muchos artistas que sólo adscriben a las estéticas del arte contemporáneo por comodidad: les resulta una vía tan dúctil que se mimetizan con ella y de ningún otro modo la frecuentarían. Conozco otros que lo hacen por fatalidad: su época los condena. A mí me sucede, en tanto ensayista y espectador, todo lo contrario: descubro que la tecnología me interesa porque mi inmersión proviene del arte contemporáneo. Lo mismo me sucede con la gran mayoría de las estéticas de la música derivadas del rock (no importa si en algún momento fue exactamente al revés). Seguramente porque nada me sigue resultando tan incómodo como el arte contemporáneo sea que sigo considerándolo mi episteme favorita.

sábado 13 de noviembre de 2010

Banal, bizarra, poderosa, hipnótica

Y el arte llegó a la televisión
por Marina Oybin
Publicado originalmente en Ñ


Una muestra en Telefónica vuelve sobre las experiencias de un grupo de artistas del Di Tella, que, a fines de los años 60, redefinieron el lugar de la tevé en la vida de los argentinos.

Hubo un tiempo en que el arte local estuvo bien cerca de la tevé.

Televisión. El Di Tella y un episodio en la historia de la TV, la imperdible muestra, curada por Rafael Cippolini e Inés Katzenstein en el Espacio Fundación Telefónica, pone el foco en las relaciones entre arte y televisión, a través de las experiencias en el mítico instituto entre 1965 y 1969. Un dato sirve para ilustrar el lugar que ocupó la pequeña pantalla: a fines de los sesenta la Argentina ostentó el extraño récord de ser el país con más horas transmitidas por tevé en todo Occidente.

Tanto fue el interés, que Jorge Romero Brest proyectó transformar el instituto en un estudio de televisión. Una idea “deudora de un proceso que se había iniciado unos años antes de la mano de los artistas y que había tenido al Di Tella como centro de operaciones: por primera vez el arte proponía modificar la televisión desde todos los ángulos, convirtiendo el doméstico aparato en escultura, fetiche y sistema autorreferencial, pero también transformando las especulaciones teóricas (sociológicas, tecnológicas y políticas) en una indagación de la visualidad social y sus efectos”, escriben los curadores en el catálogo.

Sin duda, uno de los tantos aciertos de esta muestra es que no se propuso reconstruir obras de época, que difícilmente hubieran logrado la misma fuerza conceptual y visual, sino que se ha incluido valioso material de archivo integrado por fotografías, grabaciones televisivas inéditas que son joyitas, manuscritos, artículos de diarios y revistas y entrevistas a los artistas. Se exhiben obras y proyectos de Luis Felipe Noé, Jorge de la Vega, Marta Minujín, Edgardo Giménez, David Lamelas, Roberto Jacoby, Eduardo Costa, Raúl Escari y el grupo Frontera. Y una serie de instalaciones de Jorge Macchi, Miguel Mitlag y Andrés Di Tella realizadas especialmente para esta exhibición y como comentario de aquellas experiencias.


La muestra tiene mucho de lógica fragmentaria y de mosaico visual como la que hoy domina el zapping. Las imágenes y voces de las distintas filmaciones proyectadas en las paredes de la sala y las de los plasmas copan el espacio en vertiginosa superposición. Dan ganas de ver todo en simultáneo. Un verdadero frenesí mediático.

Las distintas propuestas, que buscaron resignificar la tevé, reinventarla, ponerla en cuestión o crear nuevos usos, van desde obras sobre la mediatización de la política hasta el artificio y la ficcionalización propias del medio televisivo en la instalación de Mitlag. O desde la estructura primaria minimalista electrónica en la que Lamelas invitó al espectador a sumergirse en una atmósfera de luz catódica con tiempo envolvente, a contrapelo del tiempo segmentado zappinero, hasta –en uno de los trabajo de Macchi– las imágenes seleccionadas en un Flickr dedicado a televisores abandonados. ¿Qué extraña atracción conservan estos esqueletos de tevé? Sin duda, lo más curioso de aquellos años fue la inserción del pop, con Minujín y Giménez a la cabeza, en la pantalla chica. Quisieron publicitar sus obras a gran escala y lo lograron, acaso intuyendo algo de los mecanismos de espectacularización televisivos. Las cámaras los trataron como stars . En cambio, en la vereda de enfrente al pop, cuenta Jacoby que su vinculación directa con el set de tevé fue nula. Influenciados por las ideas de Marshall McLuhan, los artistas Jacoby, Costa y Escari, que siguieron atentos las clases de Oscar Masotta, buscaron analizar los mecanismos de la televisión y poner en evidencia el poder de los medios en la construcción de la realidad. Imaginar nuevos modos de participación, lejos de la actitud pasiva.

Un tema sobre el que los análisis teóricos siguieron poniendo el foco: preguntándose cuáles son los mecanismos mediante los cuales la tevé influye en la conducta, si los efectos sobre el espectador son poderosos o limitados, analizando los cambios que experimenta el discurso político para lograr inserción en la pantalla, y discutiendo el lugar –decisivo o no– de la tevé como escenario político y nuevo foro público (¿de las cámaras parlamentarias a las cámaras de televisión?).


En Homo videos. La sociedad teledirigida , aquel Giovanni Sartori enojado –irreconocible, si uno lo compara con sus otros escritos– comenzó con los efectos en la política. La televisión, decía, personaliza las elecciones: importan los rostros de los políticos, no los programas partidarios. La cobertura de campaña deviene horse race minuto a minuto. Además, la tevé favorece la emotivización: una política dirigida y reducida a episodios emocionales. Y contra la supuesta condición global, el politólogo italiano sostuvo que la tevé “aldeaniza” las vivencias: el mundo visto en imágenes es de primeros planos, donde la unidad foto- aprehensible es, a lo sumo, la aldea, el conglomerado mínimo. El autor anunciaba un final trágico: el ciudadano transformado en eterno video niño adicto al juego. “¿Libertad de qué y para qué? ¿De hacer zapping?”, preguntaba, provocador.

Muchos dispararon contra la tevé sosteniendo que la decodificación simple e inmediata de la imagen desactiva la capacidad de abstracción. O que degrada los contenidos con el tratamiento espectacularizado y descontextualizado: las noticias más diversas se suceden en desfile indiferenciado, provocando que las imágenes de guerra sean absorbidas por el televidente del mismo modo que un filme. Hasta llegó a hablarse de hipertrofia de emociones, de televidentes devenidos multitud solitaria privada de experiencias de primera mano. Joan Ferrés i Prats no dio un panorama mucho más alentador con el “zapping moral” de un ciudadano convertido en espectador pasivo que se limita a contemplar la pantalla: alguien tomará las decisiones. Y Manuel Castells volvió sobre la idea de una audiencia perezosa.


A fines de los setenta, Umberto Eco lanzó una pregunta punzante en su trabajo titulado ¿Tiene la audiencia efectos perniciosos sobre la televisión? Esta muestra nos responde qué hicieron los artistas locales con aquella pequeña caja, hoy devenida tamaño extra large, que acompaña, atrae con la ilusión de contenerlo todo. Banal, bizarra, poderosa, hipnótica.

viernes 12 de noviembre de 2010

¿El paréntesis Gutenberg?


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Lo que hace medio siglo atrás de la mano de Marshall McLuhan, W.J. Ong y Eric Havelock surgió como una premonición, y que desde la emergencia de la web hace dos décadas atrás se convirtió en una posibilidad, en el último lustro devino torrente y diluvio. Los 500 años de historia de texto impreso que tenemos/tuvimos no habrían sido otra cosa que un mero paréntesis entre el mundo oral de casi toda la historia.
¿Hasta qué punto el libro impreso sirvió para centrar nuestra atención, promoviendo un pensamiento creativo y profundo; mientras que Internet suscitaría el empleo rápido y distractivo de múltiples fuentes con una ética de la velocidad y la eficiencia, de producción optimizada y consumo que integraría lo peor de la época industrial con lo peor de la nuestra?
La vida antes y después de Google. La cultura digital como religión universal. ¿Hay una apuesta política en el remix? ¿Cómo se redefine la relación entre originalidad, identidad y autenticidad de la obra en la cultura de la copia? La civilidad digital, ¿un nuevo orden social, neutral y postnacional? Tácticas, estrategias y artes del hacer que reinventan la cultura. Las prácticas de gestión y producción cultural en esta era.

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