lunes, 2 de marzo de 2009

Jack Vanarsky (1936-2009)


No se trata de los tan clásicos obituarios o necrológicas (palabras que evitamos, están demasiado atravesadas de una carga social –de sus pesadas formas-). Decimos, más afectuosos, menos dramáticos, “despedidas”. Éstas, como todo, también son una fórmula: una breve narración de recuerdo, los buenos sentimientos, la siempre imperiosa pero a la vez amable necesidad de decirlo, casi como un exorcismo que quitara potencia a un acto (la desaparición, la creciente ausencia) insoportable.


Siempre entendemos todo tarde. Me enteré de la muerte de Jack Vanarsky, artista, Regente del Colegio de ‘Patafísica, ayer por la tarde. Según parece falleció el sábado 14 de febrero, por la noche. No tengo demasiadas noticias. En los últimos meses le había conseguido varias cosas (libros, recortes) sobre los que veníamos hablando. No hice a tiempo a mandárselos. Están ahí, más mudos que nunca, quizá intuyendo que no cruzarán el océano.


Decía recién que entendemos tarde. Jack, como Regente, ocupaba la silla (la misma Regencia) que alguna vez estuvo destinada a Roland Topor. Éste falleció antes de ocuparla. No deja de ser curioso, porque, si bien no conocí personalmente a Topor, es claro que él y Jack no se parecían en nada. Tratando de ecualizar mi desconcierto, me detuve un buen rato en las obras de Jack que más me gustan. Amaba París, pero su natal General Roca estaba siempre presente, también, aunque jamás hablamos de eso.


Hay personas con las que nos gusta trabajar. Compartir experiencias. Con la cuales la complicidad es inmediata. Con Jack sucedió siempre así. Hicimos mucho (muchísimo) menos de lo que nuestras ganas dictaban. Una lista para nada breve de conspiraciones quedará suspendida, inconformada.
No tengo muchas ganas de seguir escribiendo. No ahora. Sé que pronto lo haré como se debe. Encontré en internet este retrato de Carlos Schmerkin. Y en un CD estas imágenes de la obra sobre Topor. La palabra más adecuada para señalar lo que me sucede posiblemente sea “perplejidad”.
Adiós Jack. Las palabras se me vuelven pesadas ahora.