miércoles, 24 de marzo de 2010

Apuntes de un patólogo cultural


En una cultura en la que hay una enorme proporción de la población que no tiene acceso a Internet o ni siquiera a una línea telefónica, cada vez es mayor la distancia entre un sector de la población y otra.

-Se llama 'división virtual'. Pero no hay que fetichizar las computadoras. También mediante los celulares se conecta uno al reino de lo virtual. Y en México la gente parece estar bastante conectada a través de celulares, mensajes instantáneos, chat, etcétera. Sin embargo, sí es completamente distinto usar una computadora para conectarte al mundo virtual".

Dery ahondó sobre esta división, específicamente entre la población de las naciones pobres y ricas: "La división entre los países que viven cada vez más en lo virtual y los que viven en lo que Baudrillard hubiera llamado el 'desierto de lo real', es una división tangible. Se pueden sacar escenas de esto de varias películas de ciencia ficción, como Star trek. El privilegio del llamado primer mundo de vivir una vida sin cuerpo es adquirido a costa de la gente que vive en las colonias orbitales haciendo todo lo material que aún necesitamos, porque, la mayor ironía es que aún tenemos un cuerpo. ¡Qué fastidio!"


Acerca de la vigencia de su libro Velocidad de escape, en el que hace un recuento de las nuevas tecnologías y que fue editado en Estados Unidos en 1996, dice: "Ya es un fósil en el mundo de 'érase una vez'. Está irremediablemente caduco, pero no en el terreno de la 'división virtual'. La gente que tiene vidas privilegiadas en el primer mundo metieron sus cabezas por el espejo y fueron chupados al mundo del otro lado de la pantalla de la computadora".
Para Dery hay una elite virtual que vive "fuera del espacio público y dentro de comunidades suborbitales, una elite global de escuelas privadas, aviones privados, que parecería que no necesita tocar el suelo, con capital que se mueve a todos lados, el desprenderse del cuerpo digitalmente parece que permite eso de una manera que da susto. Cuando vives tu vida en línea, el mundo material te parece algo como del siglo XIX".

-Parecería que pasó de escribir del mundo digital al del mundo real. ¿Es así?

-Citando a J.G. Ballard: El futuro es aburrido. No creo en el futuro. Es obsoleto. El apocalipsis ya pasó. Mi segundo libro The pyrotechnic insanitarium, es sobre Unabomber, los suicidios colectivos, patología forénsica. Una razón por la que dejé de escribir sobre la era digital fue porque desapareció dentro de la estructura celular de la vida diaria. Ya no hay nada extraordinario sobre la cultura digital, que permea todo. Ahora asumo que es la estructura de todo lo que escribo.

Una vieja entrevista a Mark Dery, leída acá.

viernes, 19 de marzo de 2010

Desaparecido


Un día, de un momento a otro, centenares de pequeños textos (acotaciones, mini reflexiones, complementos de sentido, pistas) dejaron de ser visibles. ¿Podrán recuperarse? Nadie lo sabe. Blogger aún no dio respuestas. Y por cierto, no soy el único al que le sucedió.


Cada blog tiene su dinámica, su modo de existencia. Para el Cippodromo, el diálogo por medio de comentarios es clave. Los posteos no son más que linkeados en forma de texto conector, invitaciones a navegar y a conversar sobre las diferentes conexiones y sus sentidos. Alguna vez Cece del blog Microplacton escribió que yo utilizaba los comentarios al modo de un bloc de notas. Y es muy cierto. Imagínense la incertidumbre cuando, repentinamente, mis anotaciones de más de tres años dejaron de estar en donde estaban siempre.


Fue en la primera semana de este mes. Una semana de trabajo muy intenso, cuando amigos (Diego de Instantes de, Salvador de Faroscopio) me avisaron, via mail, que el Cippodromo no estuvo disponible durante casi un día. Aparecía como borrado. Por suerte, del mismo modo en que había dejado de estar disponible, volvió a su estado habitual. Perdón: casi habitual. Todas mis intervenciones en los comentarios habían desaparecido. Desde el primero de los posteos. Es más, Fabiana de Artilunio me puso en aviso de que los comentarios que durante años dejé en su blog también habían desaparecido.


Si hay algo que define a eso que llamamos web 2.0 es la posibilidad de dejar rastros. De acceder a la red y habitarla de otro modo. Blogger fue un modo ejemplar de realizar esta tarea. Pero hasta el día de hoy no obtengo respuesta.
Siempre fui un defensor y hasta un fan de Blogger, pero lo cierto es que no dejo de experimentar el desamparo. Ni siquiera una mínima sugerencia sobre qué puede haber pasado. Nada.
Siempre supimos que las cosas pueden fallar.
Pero que lo único que obtengamos es silencio, no es nada agradable.

sábado, 13 de marzo de 2010

Tu experiencia avatar


Dolcemare: ¿Por qué no pensar cada avatar en términos temporales? Ya lo sabemos, la percepción del tiempo en el metaverso es diferente. Una semana en Second Life es, en términos de interrelación con el contexto, muchísimo más que una semana en un marco unplugged. ¿Qué sucede si nos preguntamos sobre el tiempo que nos retiene un avatar y la cantidad de información que acumula?

Napoleón: La primera falacia es creer que Second Life posee un tiempo homogéneo. Falso. Depende de tu viaje, de lo que estés planeando como estadía en este mundo digital. Si te dedicás a explorar lands, a estar sólo merodeando por espacio digitales, la percepción temporal es muy diferente a si interactuás con avatares de distintos apetitos culturales.


D.: Mis intereses siempre estuvieron más cercanos a la investigación que a la recreación. En todos los casos estuve provisto de mi libreta de apuntes, construyendo algo bastante parecido al trabajo de campo de un antropólogo, indagándome en cuestiones cómo ¿de qué modo se forma una tribu urbana en un metaverso? ¿Cómo se interrelacionan los avatares? ¿Qué códigos propios de un contexto digital se van afianzando?

N.: Eso implica un control sobre la percepción del propio tiempo muy distinta a la que me impuse desde que comencé a mantener un blog sobre mis experiencias en el metaverso. Supe siempre que resultaba pretencioso intentar cualquier tipo de objetividad, por lo cual asumí desde el vamos la primera persona. Una sola pregunta me organizó la escritura: ¿quién soy yo en un universo digital como Second Life? ¿Qué tipo de adaptación y por qué voy experimentando?

D.: Un tipo de respuesta invariablemente vinculada y dependiente de los lazos que vayas construyendo. Es más, es justo en ese punto donde las ideologías del metaverso se vuelven más evidentes. El tipo de ideas que nos vamos formando sobre qué es Second Life, o Bluemars.


N.: Diría que existen dos grandes ideologías al respecto. Los que intentan imprimir nuevos imaginarios al contexto y aquellos que lo entienden de modo residual. Me explico: encontramos una minoría ilustrada que trata de modelar sus fantasías sin alienarse y no deja de indagarse sobre qué significa esto culturalmente. “Ok. En este sitio soy un avatar o interactúo como tal. Debo aprender qué quiere decir esto”. Después nos encontramos con la aplastante mayoría que lo entiende como un juego. “Tengo un muñeco que es como tener un disfraz. Te muestro lo que quiero y mientras tanto puedo conocerte un poco”.

D.: Leí en tu blog que estás en cuenta regresiva con respecto a tu experiencia en el mundo creado por Linden Lab. Sospecho que tu decisión tiene su origen en estos temas que estamos tratando.

N.: No tanto. Creo que Napoleón cumplió su cometido. Por supuesto, no se trata de algo planteado de antemano. Napoleón no deja de ser una forma. En nuestra vida material no podemos deshacernos tan fácil de esa forma. Sí en Second Life. De hecho, lo que haré es criogenar este molde. Dejarlo descansar por un tiempo lo suficientemente extenso.


D.: Te cansaste.

N.: No sólo. Napoleón, es decir, su rol social, su figura en el metaverso, en ciertos círculos del metaverso en los cuales fui interactuando, hace un tiempo comenzó a experimentar síntomas de desgaste. No se trata sólo de Napoleón. A muchos avatares que conozco, que son importantes para mí, que mantuvieron blogs interesantes y construyeron su mitología metavérsica, les sucede algo similar. El cierre ¿temporario, definitivo? de los posts de Hatsue Watanabe sobre exploraciones, que hace poco anunció su retiro, me hizo reflexionar bastante sobre esta cuestión.

D.: ¿De qué clase de hartazgo estamos hablando? ¿Second Life comenzó a repetirse? ¿Ya conocés el entorno demasiado bien? ¿Nostalgia de un tiempo que se fue esfumando?


N.: Diría que se trata más bien de un resguardo. Resguardo una experiencia, la cuido. Me tomo un largo tiempo para pensar. Sé que voy a experimentar muchas ganas de volver, pero sé que estas extensas vacaciones que pueden ser definitivas me ayudarán a pensar mejor cuál es mi relación con todo lo que representa este software en mi vida.

D.: Tu segunda vida.

N.: Mi única vida. La única que tengo.

Addenda: Arte en Second Life se dice, invariablemente, nur_moo

lunes, 8 de marzo de 2010

Scanner Mundi

Sobre Madrigales, motosierras y otras cosas de San Poggio.


Interminable, sí. Los límites (temporales, espaciales) parecen seguir en default. Como en Sinécdoque Nueva York, de Charlie Kaufman; el espectáculo sólo se reconoce en el puro continuum. Entenderlo es fácil, pero insoportable. ¿Acaso el público –atosigado y tan igual a sí mismo- no es también nuestro espectáculo como espectadores?
No estamos por fuera, es decir, no estamos a salvo. Tampoco sabemos a cuál de las tribus pintadas pertenecemos.
Las enumeramos, es uno de los juegos. Llevan máscaras, o son arcaizantes, o tratan de parecer vulgares, usan pulóveres, gustan de los papeles o los libros, y seguimos buscando, indagando. Nos gusta descubrir que hay algunos que se besan.
Ahora bien ¿qué es exactamente este espectáculo? Quiero decir ¿tiene un tema que se imponga a todo cuanto sucede? Deberíamos poder deducirlo de los elementos propuestos (enumeremos motosierras, esa vegetación que se muestra cercada o rodeada o apuntalada, los tubos que transportan agua, y tantos etcs-) o bien de las acciones (el canibalismo, también el nudismo, cierta abulia, ese infatigable colocar ¿o descolocar? baldosas, subir escaleras, fotografiar, cargar piedras, estar sangrando o ser interceptado por los insistentes micrófonos). Mi favorito es único, al menos por ahora (es algo que me gusta creer). Está sentado, sin embargo los recortes de las paredes, pegados y despegados, ausentes, delatan sus movimientos.


No me permito caer en ningún tipo de cercanía alegorizante. Ni siquiera simbólica ¿acaso no es demasiado simple descubrir en esos sísifos sangrantes a una casta delatada por sus ritos y míticos loops?
Sin embargo, admito el par perfecto: un infinito inaprensible para una retina cada vez más finita. Deliciosamente finita.
Claro, también están los biombos. ¿Son ellos el límite?
¿Las nubes y las montañas intimidan o seducen?
Nada mejor que acrecentar el oxímoron: porque no reconocemos más que límites, pero ellos no parecen terminar nunca.
¿Qué esperábamos en la época de las fantasías de El Bosco escaneadas por Google Earth?
¿Escanear el mundo finalmente no se parece cada vez más a escanear el infinito?
Detrás de cada límite, otro límite y otro y otro y otro.
No obstante, la expectación persiste en cada uno de ellos.
Y está buenísimo que eso pase.
Continuará
(¿por siempre?)

R.C.
Marzo, 2010

En Jardín Oculto.

viernes, 5 de marzo de 2010

Kamishibai y Marzo


Durante todos los sábados de marzo el Club Argentino de Kamishibai presentará un kamishibai colectivo en el Pabellón Bicentenario, ubicado en Parque Tres de Febrero, Av. del Libertador 3600.

EL BIDENTE DEL BICENTENARIO
Visiones del Bicentenario por un Gliptodonte de papel


Sábados 6, 13, 20 y 27 de marzo a las 17.30 hs.
GRATIS

"Hace muchos miles de años alguien tuvo el don de la profecía, y ustedes hoy van a conocer esas visiones. Las visiones que uno de los animales más gigantescos que recorrió nuestras Pampas avizoró entrecerrando los ojos en un paisaje, en ese momento exuberante y tropical. El Gliptodonte, ese ser con caparazón de plaquitas hexagonales que tanto entusiasmó al sabio Florentino Ameghino, es nuestro protagonista, el augur de esta historia. Hace 10.000 años o más, en el esplendor de la Era Cuaternaria, uno de estos gigantes herbívoros de las Pampas vio pasar por su mente una serie de felices alucinaciones, con algunas imágenes perturbadoras, hoy ya familiares."

PARTICIPAN
Delius, Rafael Cippolini, Masao, Diego Posadas, María Eva Blotta, Renata Lozupone, Lux Lindner, Susana Szwarc, Pablo Fusco, Liliana Lukin, Gustavo Schwartz y Amalia Sato.