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martes, 31 de agosto de 2010

Cippodromo(n): Historial

Posteo autorreferencial. Trayectoria(s)


Comencé a escribir el Cippodromo en enero de 2007 en un estudio en el que ya no escribo. La idea era poner en órbita (en la blogósfera) un cuaderno virtual de apuntes sobre usos estéticos (en el sentido más amplio) y las reflexiones que surgieran al paso (más que un cuaderno, una libreta de apuntes ubicua).


Al poco de comenzar (en marzo de 2007) decidí cerrar más mis textos a un conjunto de temáticas. Fui abriendo tags muy específicos. Pensé los textos para la web. Textos kundalini, que se pensaran a si mismos en un contexto bien específico. Escribir sobre la web en la web. Hay quienes creyeron que mis intereses (totales) se contentaban con estas exploraciones a los imaginarios de los contextos web. Nada de eso: el Cippodromo es una experiencia con límites bien precisos. Un 10% aproximadamente de mi trabajo. Últimamente un 2%.


Sigo pensando que no podemos repensar lo que aún llamamos estética sin analizar los efectos de la web en lo social. Eso no me convierte en un webfílico. Simplemente me parece que no atender a esta observación es no focalizar todo cuanto debemos.


La estética no es privativa (jamás lo fue) de las artes visuales. Ni siquiera de las artes. Es exactamente al revés. No me interesa especialmente el campo de las artes si no es como observatorio privilegiado para entender el mundo en el que vivimos. Cuando me refiero a las artes no puedo dejar de aclarar: lo que llamamos arte contemporáneo ocupa un sitial por demás privilegiado en tanto sistema de conocimiento.


El arte contemporáneo es, tal como lo abordo, un instrumento fundamental para explicarme el mundo.


En este sentido Cippodromo no es un blog sobre arte contemporáneo. Es el blog de un ensayista que cree que el arte contemporáneo es un desafío inevitable para observar las formas de vida del Siglo XXI. Aquello que escribo sobre la cultura web proviene de esta dirección.


Lo que todavía denominamos ficción no es lo mismo que llamábamos así hace apenas unas décadas atrás.


Me interesa la blogósfera como red. Aquellos blogs que están en mi roll o que cito mucho son la punta de iceberg de los blogs que navego.


Si hay algo en que no creo es en un decálogo del buen blogger. Me parece tan absurdo como querer imponerle a quien sea qué debe hacer con una libreta de apuntes.


Comencé el Cippodromon en diciembre de 2007 para postear todo aquello que no escribo específicamente para el Cippodromo. Por eso lo denomino el lado B del Cippodromo.


Durante mucho tiempo me propuse la rutina de postear no menos de 4 veces por mes. Llegué a postear ocho. No concibo un posteo para el Cippodromo con menos de 4000 caracteres. Ningún posteo es estrictamente un ensayo. Más exactamente se trata de apuntes para ensayos construidos a partir de linkeos previos que me sirven de referencia y contexto.


Tanto Cippodromo como Cippodromon son diarios personales públicos por defecto.


Este es el mes en que menos posteos realice. En mi vida.

viernes, 18 de junio de 2010

Blogósfera


"No me interesa tanto el blog en sí sino la blogósfera en tanto constelación expandida, comunidad fluctuante de intereses. La blogósfera es un ensayo de red. Ya sabemos: la red es un paradigma de época, lo cual no significa que sea ningun paraíso. La blogósfera es una escala amable y también incisiva de dinamizar un ensayo de red." Hace dos años le dije esto a Maccur. Hoy charlábamos con Marina Mariasch mientras grabábamos un capítulo para Blogósfera (Canal á). Una feliz sincronía.

lunes, 3 de mayo de 2010

Información desocultada


¿Cómo sucedió?
Lo que sabemos (que no es mucho) es lo que leemos en los foros. Blogger no contesta directamente sino que nos remite a las discusiones que se van generando. Por lo cual, finalmente, no existe una voz de respuesta sino hipótesis de usuarios y también de gente de Blogger.


El 19 de marzo comenté que repentinamente, todas mis intervenciones en mis comentarios (no así los mensajes de otros) habían desaparecido. Del mismo modo, la semana pasada me percato que, así como habían permanecido ocultos, de un momento para el otro reaparecieron en su sitio.
Sin ninguna respuesta precisa.


Ya me había pasado con Google Analytics. Toda la data generada durante meses un día desapareció. El software me indicó que debía reinstalarlo y ya.
No deberíamos olvidar nunca esta experiencia. ¿Qué tan previsores somos con el backup? Sabemos que se trata de resguardar lo que nos interesa y entregarnos a la posibilidad de que desaparezca el resto de la información que generamos o ayudamos a generar. Lo cierto es que muchas veces vamos entendiendo sobre la marcha que ciertas cosas pueden tener su importancia.
El valor que le damos a cada una de las ramificaciones de lo que hacemos también es dinámico.

viernes, 19 de marzo de 2010

Desaparecido


Un día, de un momento a otro, centenares de pequeños textos (acotaciones, mini reflexiones, complementos de sentido, pistas) dejaron de ser visibles. ¿Podrán recuperarse? Nadie lo sabe. Blogger aún no dio respuestas. Y por cierto, no soy el único al que le sucedió.


Cada blog tiene su dinámica, su modo de existencia. Para el Cippodromo, el diálogo por medio de comentarios es clave. Los posteos no son más que linkeados en forma de texto conector, invitaciones a navegar y a conversar sobre las diferentes conexiones y sus sentidos. Alguna vez Cece del blog Microplacton escribió que yo utilizaba los comentarios al modo de un bloc de notas. Y es muy cierto. Imagínense la incertidumbre cuando, repentinamente, mis anotaciones de más de tres años dejaron de estar en donde estaban siempre.


Fue en la primera semana de este mes. Una semana de trabajo muy intenso, cuando amigos (Diego de Instantes de, Salvador de Faroscopio) me avisaron, via mail, que el Cippodromo no estuvo disponible durante casi un día. Aparecía como borrado. Por suerte, del mismo modo en que había dejado de estar disponible, volvió a su estado habitual. Perdón: casi habitual. Todas mis intervenciones en los comentarios habían desaparecido. Desde el primero de los posteos. Es más, Fabiana de Artilunio me puso en aviso de que los comentarios que durante años dejé en su blog también habían desaparecido.


Si hay algo que define a eso que llamamos web 2.0 es la posibilidad de dejar rastros. De acceder a la red y habitarla de otro modo. Blogger fue un modo ejemplar de realizar esta tarea. Pero hasta el día de hoy no obtengo respuesta.
Siempre fui un defensor y hasta un fan de Blogger, pero lo cierto es que no dejo de experimentar el desamparo. Ni siquiera una mínima sugerencia sobre qué puede haber pasado. Nada.
Siempre supimos que las cosas pueden fallar.
Pero que lo único que obtengamos es silencio, no es nada agradable.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Frank Vega Galaxy

Es una de las mejores noticias de los últimos tiempos: Frank Vega está subiendo sus apuntes en un blog (más específicamente acá). Nuestro mejor estilista, antropólogo y detector de mutaciones en curso ya tiene su archivo.










Sin dudas, Ovidio en el Siglo XXI.

jueves, 27 de agosto de 2009

¿Los blogs son vintage?


Vintage es enunciarlo. Hace diez meses, el 20 de octubre del año pasado, el cronista Paul Boutin publicó un breve ensayo en Wired titulado “Blogs look so 2004” (pueden leerlo acá). Sí: los blogs se le antojaban momificados en el 2004, por lo cual instaba a abandonarlos rápidamente.
Los argumentos principales eran los siguientes:

•La blogsfera se ha llenado de publicidad encubierta, opiniones copiadas de otras páginas y noticias con poco peso específico.
•Google ha modificado sus algoritmos para evitar la manipulación de sus listados, de modo tal que los blogs ahora indexan mal y pasan desapercibidos.
•Los trolls parecen haberse multiplicado exponencialmente.
•El blog es básicamente texto, en una era de lo multimedial.
•Los internautas se encuentran más fácilmente en redes sociales o nuevos formatos como Twitter, Flickr o YouTube.
•La retirada de varias blogstars. Un puñado de blogueros especialistas en tecnología han anunciado su retiro de la blogsfera, argumentando cansancio o aburrimiento.


Me fascina la idea de “envejecimiento social”. Es una idea clásica de lo moderno: Sartre la enuncia elocuentemente en esta filmación: nuestro rol o lugar social (también los soportes) envejecen, aunque biológica y / o tecnológicamente, sigan funcionando maravillosamente. La moda tiene sus argumentos (por supuesto no es curioso que en el mismo año de la entrevista televisada al autor de El Ser y la Nada, Barthes haya publicado El Sistema de la Moda).
Lo que envejece es sin dudas la ideología, el cúmulo de presupuestos que imprimimos sobre el soporte.
Durante la posguerra una de las grandes modas fue ensayar sobre la muerte de la novela (un tema que no era nada nuevo, por otra parte). No sólo los exegetas del Nouveau Roman insistían con la defunción.
Y no fue exactamente Hegel el primero en oficiar de Supremo Taste Maker en el alud necrófilo (seguramente el mayor efecto dominó de muertes culturales): ya sabemos, si un soporte o formato no conquista adeptos “es un fracaso”. Si lo hace en demasía “ya está corrupto, ya fue”.
¿Somos tan tan pero tan antiguos que seguimos inmolándonos al dios idiota de lo nuevo?

Parece una sentencia de Groucho Marx: “nada envejece más rápido que lo nuevo”.
Y que las expectativas, claro.


El mundo contemporáneo es un gran cementerio.
Peor: un gran espectáculo (interminable) de muertos vivos.
De viejos que se niegan a morir.
Hay una escena de Mauvais Sang, de Leos Carax que cada tanto vuelve a mi memoria. Seguramente la recuerdo mal, así que cito mi recuerdo y no la película.
El personaje que interpreta Hugo Pratt observa a un hombre de espaldas. Le dice a su interlocutor: “Mire, es Jean Cocteau”.
Su interlocutor le responde: “Imposible. Cocteau hace rato está muerto”.
Pratt concluye: “De ningún modo. Fíjese, observe bien. Se está moviendo”.

martes, 25 de agosto de 2009

¿Qué es Cippodromo?


Mi cabeza puesta en objeto.
Cippodromo es un conjunto de hipótesis entrelazadas.
Red de hipótesis.
Hipótesis anfibias.
Es mi yo web.
Son exploraciones sobre los paisajes de mi yo web.
Una excusa para ofrecer linkeos.


Escritura en estado web.
Interrogantes sobre la cultura en tiempos de internet.
Un viaje a lo que queda de la estética.
Mi yo virtual.
Una edición de mis intereses.
Una antología temática.
Un ejercicio de apuntes de crítica cultural.


Una revisión de bocetos sobre glosarios de ciberculturas.
Una puesta en escritura de sensibilidad contemporánea.
Pura abdicación de la trampa-tentación del estilo.
Una excusa para ofrecer imágenes que me hipnotizan.
Juego de tiempo: diario personal y a la vez contextual.
Un depósito de rastros.

sábado, 23 de mayo de 2009

Ensayismo afterpop: Ibrahím Berlín


Repensar lo crítico

Dice ZYGMUNT BAUMAN en Vida líquida: «Pregunten a quien quieran lo que significa ser un individuo y la respuesta que obtendrán —tanto si viene de boca de un filósofo como de una persona a la que nunca le haya importado (y ni siquiera haya oído) cómo se ganan la vida los filósofos— será bastante similar: ser un individuo significa ser diferente a todos los demás»; idea que, a su vez, me lleva a replantear el pensamiento crítico, tristemente vinculado aún con la herencia de Frankfurt. Admitámoslo: la dinámica intelectual funciona como un juego de matrioskas, recreado este a título personal en función de la posición que cada cual ocupe en el mapa social, y en donde esa tendencia inmanente del sujeto a pensar distinto y rebelarse contra el establishment del momento debería hacer significar cosas diferentes al concepto de crítico. Verbigracia, crítico es GILLES LIPOVETSKY cuando a principios de los ochenta se arroja a contracorriente del lobby que entonces constituían las escuelas de la sospecha (BERTRAND RICHARD dixit), del mismo modo que ALESSANDRO BARICCO hace saltar algún que otro marcapasos cuando abiertamente denuesta de clisés tipo «1) la gente ya no lee; 2) quien hace libros, sólo piensa en el beneficio y lo obtiene» (Los bárbaros); o ELOY FERNÁNDEZ PORTA —consciente o no— aplasta en Homo Sampler a un TERRY EAGLETON con muy poco sentido del humor; ese mismo crítico de reflejos marxistas para el cual «Los estudiantes de clase media y habla serena se amontonan obedientemente en las bibliotecas para trabajar sobre temas sensacionalistas como el vampirismo o el arte de sacarse los ojos, los cyborgs o las películas pornográficas» (Después de la teoría), con todo el riesgo —de cara a mantener alerta las defensas frente a posibles ardides del mercado— que eso supone: sospechar que quienes están detrás de las producciones pop son seres intelectualmente lisiados.


Por qué soy un mal escritor

Piénsese en la —tan denostada por aquí— figura del crítico cultural que escribe novelas: cuando a lo que se dedica es a la ficción, ¿es posible que él mismo considere a cada instante estar desarrollando la mejor prosa que jamás se haya escrito nunca? No lo creo. Sinceramente, ese ensayista no tiene por qué ser necesariamente estólido, bobo, borderline, cretino, necio; de modo que igual que —suponemos— es consciente de las ventajas que presenta su obra novelística o bien constreñida al ámbito del relato, también debería ser conocedor profundo de sus errores, o, mejor dicho, carencias. No ha de ser interpretado esto como algo deshonroso, pues ninguna manifestación creativa puede ser perfecta per se, solo por el mero hecho de entrañar un coste de oportunidad, una decisión. Y es aquí donde uno se plantea por qué en ese acto autopromocional que son las presentaciones, los autores se afanan en connotar lo beneficioso y terapéutico de la lectura de su libro, como si el espectador que tiene enfrente aún no hubiera trasgredido la fase fálica de la que hablaba Freud. Por ejemplo, a estas alturas de “Lo llamaré piedra angular” habrá sabido advertir ya el lector que: a) Afectado por una notable esquizofrenia por la experiencia, el narrador es incapaz de perpetuar las historias; al contrario, meado en los pantalones, echa a correr calle adelante desnudo de madrugada, temeroso porque su ficción no llegue a buen puerto, y es entonces cuando cambia de canal y se justifica en la Zapping Culture; b) (Sigue de lo anterior) Manteniendo una misma voz narrativa, dirigirse a lectores virtuales harto dispares, pues qué tendrá que ver, preguntará curioso el seguidor de esta historia, las condiciones socioeconómicas que destilan capítulos como los dedicados a la figura de Lola Font, con aquellos otros que coquetean con el concepto afroamericano de Street-Lit. Es decir que mientras el lector implícito contenido en el primer caso es un modelno con clase, gozoso de pasear por Malasaña oyendo en su aparato de reproducción musical portátil canciones como “Bohemian like you”, de los Dandy Warhols, siempre dispuesto a volar a la capital británica para comprar un vinilo to’ chulo ahí; responde el segundo avatar a sujetos, digamos, como más de barrio, ¿no?; más hostiles; en definitiva, que saben lo que significa compartir un piso sin ventanas en barrios tipo Usera o Villaverde Bajo.


Y de ahí un caldo de conflicto entre quienes asumirán con mucho gusto los fragmentos de tipo barrio, y pasarán, haciendo pinza en la nariz con los dedos índice y pulgar, los de tipo modelno; y viceversa; c) Aprovechando el estado de indefensión en que se encuentran no solo los lectores, sino también teóricos de la literatura de alta alcurnia, incapacitados como están para sostener una definición mínima de la novela actual (uno solo es capaz de afirmar por intuición que Guerra y paz es una novela, si bien no sabe muy bien qué pensar cuando delante le ponen cosas como El almuerzo desnudo), el narrador de “Lo llamaré piedra angular” piensa: «Si tenemos en cuenta que el hilo narrativo ya no es el examen último para acreditar una estructura narrativa bajo el apelativo de novela, en la medida que ahora son igualmente válidos otra clase de hilos, como el topográfico, o incluso el conceptual; al restringir cada una de las pequeñas piezas que componen este texto de dudosa ontología a las Obsesiones programáticas berlinianas, estamos ya acotando el plan de acción —insistimos: conceptual— del corpus; ergo, ¡¡he aquí una novela!!» (¡!¡!¡!¡!¡!); d) Solo alguien demencialmente chalado y harto de meterse para el cuerpo novelas de ultimísima narrativa experimental ejpañola podría acometer, cual chulesco Cervantes —lanza bajo el sobaco— contra el señor De Gaula, una acidísima novela dispuesta a detonar los chistosos postulados-cuchufleta con que ha venido a defenderse una suerte de posmodernidad decadente, aunque, eso sí, con un aparataje teórico detrás de mírame y no me toques; e) En el número 300 de la revista Quimera (noviembre de 2008), Damian Tabarovsky distingue en un genial artículo, titulado “Teoría y novela”, tres tipos de escritores: los excesivamente teóricos («En la literatura reciente leemos a diario a nuevos novelistas benjaminianos, foucaultianos o derridarianos, pero también a otros —más clásicos— que imaginan a sus libros como monumentales denuncias contra las injusticias de la pobreza, el drama de las víctimas o las atrocidades de las dictaduras»), los insultantemente nada teóricos («El relato ramplón que cuenta una historia lineal (introducción-desarrollo-conclusión), la literatura de congresos de detectives, de enigmas policiales en claustros universitarios, de hombres casados, de sufrientes humanistas centro europeos, de psicólogos que narran casos clínicos, de amores entre un entusiasta japonesa y un almirante inglés.»), y el justo medio («es tiempo de volver […] a la novela como pequeña teoría no declarada.») Por supuesto, un servidor se sitúa en el aberrante caso uno.

Más, acá.

domingo, 22 de marzo de 2009

Los 50 mejores blogs argentinos según la revista TDI


Aunque todavía no leí la nota, me entero navegando que la revista TDI de marzo publica un listado de los 50 mejores blogs argentinos. Entre ellos Amphibia, Cosas que te pasan cuando estás vivo (de Liniers) y Wimbledon. Cippodromo también es de la partida.
La lista completa acá.
Ampliaremos.

sábado, 31 de enero de 2009

¿Qué es bloguear?


Una actividad demasiado amplia para resumirla seriamente en pocas líneas, pero cuando se vuelve más interesante (al menos para un lector como quien esto escribe) se define en postear y navegar, esto es, reconocerse en otros contenidos, linkearlos, proponer rutas de lectura que no concluyen en el texto ofrecido (y las imágenes posteadas) sino que, diversamente, se entrelazan con otros posteos que no son más que elecciones de lectura.


Por esto entiendo la blogósfera, en todos los casos, como producción colectiva. Insisto, no señalo los rasgos sobresalientes de lo que encontramos en internet, sino el uso personal al que me aboco. Cada cual se define en cómo utiliza la web, a la que jamás consideré algo dado de antemano.
No dejo de observar cómo o bien se habla de los soportes (como si un software fuera autosuficiente) o bien se instalan en éstos contenidos como si fuera lo mismo que publicarlos en papel.


Internet es un medio (jamás se agota a sí ni se muerde la cola como una serpiente Kundalini) pero como tal nos proporciona herramientas que lo vuelven único. Por supuesto, sus posibilidades no desplazan los beneficios de otros medios. Por lo enunciado, queda claro que un blog no reemplaza a un libro ni nada que se le parezca.


Los posteos, malgeneralizando, abundan y redundan en dos rasgos que, combinados o no, se fueron transformando en un estándar: impresiones en primera persona (huellas de experiencia personal, crónicas y pareceres de todo tipo) -la materia de los diarios personales o las agendas privadas convertidas esta vez en bitácoras públicas linkeadas unas con otras- o bien información de último momento viralizada hasta el infinito, como si la blogósfera estuviera destinada a erguirse como el último reducto de la novedad. Blogs que monitorean los medios, que señalan su conformidad o desaprobación con tal o cual opinión. En uno y otro caso, la intimidad como espectáculo.


Tribus virales: el blogroll (ahora también los "seguidores") no dista tanto del principio de las redes sociales (una enumeración de cercanías y reconocimientos), ya sean de la cotidianeidad física o virtual. ¿Acaso la Secondblogósfera –blogs y flickrs producidos desde una plataforma-avatar, noticias de qué puede ser una vida en un universo digital como Second Life- no se fue transformando en una suerte Facebook metaversal? Las tribus bloggers conectan a individuos muchas veces dispersos en el globo: segmentadas en el mundo físico, aunadas por la web.


Para los últimos posteos del Cippodromo me propuse algo diferente: un yo poco o nada autorreferencial (disculpen, pocas veces abandono la primera persona), esto es, escasa o nula cotidianeidad, y muchos más elementos para la reflexión que novedades coyunturales (aunque de hecho las hay).


Indirectamente (durante enero) quise dar vueltas alrededor de algunos tópicos, nunca para agotarlos, sino al modo de escorzos sobre temas tan inagotables como subjetividad (Tribus virales report, No sé quién es Chuang Tzu, Rebosando sex appeal atemporal), contexto (Ciudades Código, Aquel aroma de lo digital, Estoy (re)programado, luego existo) y recursos (Tampoco soy compasivo en sueños).

jueves, 18 de diciembre de 2008

Esto no es un post


¿Qué quiere decir contenido?
La radical diferencia entre literatura y periodismo es que a la primera no le interesa informar nada. Es nada más (ni nada menos) que escritura liberada del imperativo de explicar, de notificar. El siglo XX, por otra parte, nos enseñó que un buen estilo no necesariamente es un “bello estilo”. ¿Acaso Philip K. Dick escribía bien?
Además ¿interesa tanto la plataforma? ¿Es tan importante -tan definitivo- el contexto? Invariablemente muta mucho más velozmente que nosotros. ¿Importa que esto lo estés leyendo en un blog? Mañana ya no se llamará blog, utilidad que será otra forma de nombrar al pasado. La escritura, en tanto, será siempre escritura. De otro modo, de cualquier modo, pero ahí estará.
Ni diario personal digitalizado, ni noticia, ni información: sólo escritura.
Sea post o sea lo que fuera.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Cómo escribo mis posteos (parte uno)

Igual que en el método de Raymond Roussel, mi idea de posteo es la de conectar dos términos similares. Y que entre uno y otro se desplieguen diversidades de todo tipo. Mi imaginario se resuelve ahí. Busco un dominó narrativo que tiene mucho de pedal de efecto de guitarra: una señal que pasa por muchos “modificadores” hasta hacerse oír. Ese viaje de prueba es el que lo asimila al ensayo. Pero no se trata de eso, sino de postas: de “textos de enlace”.


Busco que un posteo abra, jamás que cierre nada. Un apunte que señala el paso “si venís desde acá, entonces podrías seguir por acá”. Es el efecto estación: estás yendo hacia otra parte y simplemente mirás por la ventanilla. Me encantaría que atrapen ese efecto de “tren fluvial” de Coco Madariaga. Un tren-Tetris. La mirada se espesa en esa fugacidad.


En la mayoría de los posteos, lo primero que trazo son los links. Rutas de fuga. A veces necesito algunos links de referencia para escribir menos, pero lo que me empuja a postear es la necesidad de sembrar enlaces.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

My imagetrack

Deberían existir los imagetrack (lo mismo que el soundtrack pero con imágenes). Posiblemente ya existan, al menos como concepto. No me refiero a un álbum de fotos y mucho menos a un fotolog o flickr. Más bien a un conjunto de imágenes que posean un efecto cenestésico similar al de una banda de sonido. Pues bien, Todo junto, la muestra de Delius en LDF es lo más parecido que conozco a mi imagetrack. Perdón, a nuestro imagetrack.


La expo, como no podía ser de otro modo, me movilizó mucho. Tardé más de la cuenta, pero escribí un texto. Lo titulé Found in the Space.

Comienza así:

"Durante mucho tiempo (meses, años) escuchamos Lost in the Space, de Aimee Mann, a veces de forma obsesiva. Creo que inconscientemente y con esa magia tácita de las complicidades, se convertía de a ratos en el soundtrack que preferíamos para nuestras vidas. Sin embargo jamás hablamos lo suficiente del booklet de ese disco, donde brillan las conmovedoras viñetas y una historieta demoledora del siempre inspirado Seth, uno de los artistas del staff de Drawn & Quaterly que más me sigue emocionando. Sucede algo muy genial cuando no necesitás hablar mucho de un tema (de impresiones súbitas, de pequeñas y fugaces percepciones, de sentidos posiblemente demasiado alambicados para el resto del mundo) y sin embargo sabés que el otro conecta con vos de la mejor manera. En ese matiz que, para explicárselo a los demás, necesitarías varias docenas de palabras y aún así tendrías dudas acerca de la fidelidad de tu transmisión.

Este territorio de intempestiva cercanía es el que traza Todo Junto, la muestra que Delius realizó este año en LDF. Su primera exhibición individual. Varias veces comencé este texto (en cuatro cuadernos diferentes) y fallé. No me convencían las frases. El sitio en el que me situaba para hablar de sus obras. Mi deseo era escribir una suerte de exploración interna sobre este planeta tan particular, pero un “no sé qué” se me iba siempre de las manos. Sin embargo, de mis intentos aprendí una lección: nada más complejo que saber dónde empieza tu yo y dónde se pierde cuando también es tu propia intimidad la que aparece expuesta. Y digo intimidad en todos los sentidos. Refugio, aventura, memoria, amor, vida. Una exposición que guarda lo que más adorás de todos los años que llevás en este mundo."


Si querés leer el texto completo, hacé click acá.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Blogósféricamente correcto


Sé que no suena blogósféricamente correcto, pero me siguen pareciendo muy útiles los comentarios. Y es más: los comentarios moderados. Editados.
Me atraen y de sobremanera las “pequeñas comunidades web” los enjambres textuales que orbitan en cada blog. Cuando los diálogos funcionan, es lo mejor de la blogósfera, a la que entiendo jamás como expresión o noticia sino en tanto comunicación.


Pero para nada comunicación masiva en su forma. Que sea pública, como todo en la red, no implica que deba escribir de un modo “que todos entiendan”. Al contrario, me gustan los blogs que inventan su lengua. Sí, sí. Un blog es una buena oportunidad para ensayar una lengua más (una variación y ecualización de tantas otras lenguas que hablamos y escribimos) en el marco de esa pequeña comunidad.


La idea de esa “pequeña comunidad web” me gusta. Mucho. Porque se refiere a una comunidad de intereses. De sensibilidades y contraseñas. Me gustan los posteos que están dirigidos a alguien. A un grupo jamás extenso que se reúne en los comentarios de un blog.
No es que sólo un blog tenga estilo. Sino que la “pequeña comunidad web”, que siempre varía, la tiene.


Por eso, vaya mi pequeño homenaje a mi Pequeña comunidad: a Dexter, Ana, Fabiana, Sebas, Diego, Temo, Neocoach, G., Monic, Sweet Day, Nimbo, Cece, Bondage Marta, Juan (Noséporquelohago), Pablo, Trashermaster, Pola, Maccur, Charo, Mol, Kato, Tom, Juan Pablo, Vuk Morcilla, Malvisto, Milenio Esquizo, Leo, Salvador, Fernando, Lorena, Gang Tinianov, Lucas, Uzumaki, Morsa, Napoleón, Andrés, Inferno, Eugenio, Enrique, Mint y otros que olvido. Un placer compartir esta órbita con ustedes.