Mostrando entradas con la etiqueta seducción web. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta seducción web. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de diciembre de 2009

Cambiando de sexo varias veces por semana

Sobre la Orden Tiresías


Az : Cada uno de los fundadores de la Orden (éramos cuatro entonces) creó cinco avatares. Además, podía invitar hasta tres nuevos miembros.

Dolcemare: ¿Y todos estaban al tanto de las nuevas identidades?

Eda: La consigna era que no debíamos revelar quién estaba detrás de cada avatar. Lo más atractivo era perderse en ese laberinto de yos, de perfiles.

Az.: Y todos comenzamos a interactuar al mismo tiempo, alternando nuestros múltiples avatares: mujeres, hombres, animales fantásticos, monstruos, mutantes.

D.: ¿Cuándo comenzaron con esta experiencia?

Az.: Hace poco más de nueve meses.

D.: ¿Y siempre conservaron el mismo objetivo? Lo primero que me viene a la mente es una tradición de máscaras venecianas: refundarse detrás de un conjunto de gestos, digitales en este caso.


E.: Sensibilidades más que máscaras. La Orden se denomina Tiresías porque desde el origen la exigencia fue que cambiáramos de sexo todo el tiempo y simultáneamente. Nuestros cerebros están funcionando en múltiples canales.

Az.: Últimamente estuvimos leyendo mucho a Gracián. Al fin de cuenta se trata de un juego de poder. Los avatares que cada uno de nosotros administra (sé que esta no es la palabra adecuada) pueden estar enfrentados en sus estrategias de poder.

E.: Cada uno de nuestros avatares lleva un diario. Nos propusimos que esas memorias estén escritas en tercera persona.

D.: ¿Todos se conocen personalmente fuera del software? ¿O al menos conocen sus nombres sociales, unplugged?


E.: Para nada. Nos conocemos sólo de Second Life o Bluemars.

Az.: ¿Qué es realmente lo que experimentás cuando cambiás de sexo digitalmente? ¿Qué es lo que sucede cuando estás obligado a cambiar de sexo varias veces por semana?

D.: ¿No sigue siendo una experiencia teatral, al fin de cuentas?

Az.: ¡Es que precisamente lo teatral es lo primero que necesitamos atacar!

E.: Posiblemente rescatemos de algún modo el elemento catártico desde otro formato aún informe, que es el que estamos generando. Sin dudas, transformarte de este modo te afecta en tu vida por fuera del software.



D.: Recién explicaron por qué Tiresías, pero no sé por qué se autodenominan Orden.

Az.: Porque buscamos (quizás inútilmente) una suerte de éxtasis esquizo. No estamos proponiéndonos nada nuevo, simplemente extremando algo que sucede en las redes desde hace años. El término Orden es religioso. La experiencia que perseguimos seguramente tiene una inspiración religiosa.

E.: Es el Orden del mundo el que se reedita en nuestras memorias

jueves, 13 de agosto de 2009

Técnicas de seducción web


¿Existe un tipo de seducción específico de la web?
Quizás deberíamos decir prototípico y repreguntarnos ¿cómo se conforman los seductores web? ¿en qué se parecen entre sí?
¿Qué recursos de atracción ponen en juego y de qué modo?
Estas preguntas nos llevan a otras que parecen ser su punto de partida ¿cuáles son las características del “yo digital”?
¿Qué diferencia existe entre el “yo digital” y el “yo web”?
¿Cuáles son las incompatibilidades entre el “yo a secas” y el “yo web”?
¿De qué manera conviven?


Inducción en la web: el seductor es múltiple, proteico. El estado digital lo ampara: el Perro de Steiner (hacer click acá), que a estas alturas debería ser tan famoso como el Perro de Pavlov (y quizás lo sea) lo sabe perfectamente bien. Posiblemente más de una vez hayan sido seducidos en la red por un potencial Perro de Steiner.
De hecho, la narrativa anfibia del posteo anterior no habla de otra cosa. Pero ¿acaso no es también el caso de Cyrano de Bergerac?


Acto de presencia: la seducción web (en un chat, a partir de mails, en mundos virtuales –utilizando avatares-) ecualiza nuestra identidad de otro modo. Redistribuye nuestros recursos. Y por sobre todo se monta sobre las posibilidades de lo virtual: de ahí que el punto clave sean las políticas de valoración de la comunicación virtual. Si éstas se delimitan sólo en una subordinación absoluta a los derroteros del mundo físico, la seducción web se ve por completo limitada. Sin dudas, referirnos a seducción web es referirnos a seducción anfibia.
Cuestiones de método, es decir: de contexto.


La noción de método, en todos los casos, implica un contexto. Al punto de que es correcto definir al método como un trabajo sobre el contexto (nosotros mismos somos partes y resultado de un contexto: el primer paso es definir estos límites). Por lo tanto, cuando nos referimos a la seducción web, de lo que hablamos es de, ni mas ni menos, un trabajo de seducción desde los imaginarios que pueblan la web (recontextualizadores del contexto digital): encantar, atraer desde las imaginaciones que lo digital convoca.
Una relectura de Kierkegaard en la era web.

Por supuesto, esto es sólo un breve inicio.